🧄Ajo y Ciencia🧪 – Entrevista #2
abril 21, 2026
En esta segunda entrevista de Ajo y Ciencia hablamos con la Dra. Ani Gasparyan Hovhannisyan, farmacéutica, profesora e investigadora de la Universidad Miguel Hernández.
Su trayectoria une farmacología, neurociencia e inmunología, y en esta conversación nos acerca a lo que implica cambiar de línea de investigación, la paciencia que exige la ciencia y todo lo que no se ve detrás de un resultado final.

La Dra. Ani Gasparyan Hovhannisyan en su laboratorio.
1. Para empezar, ¿cómo te presentarías en 2-3 líneas?
Una pregunta algo complicada, pero lo intento. Antes de nada, soy farmacéutica y lo digo con mucha satisfacción porque para mí es una de las profesiones más bonitas que puedes tener. Además, soy profesora y científica, con más de 13 años en el mundo de la investigación en los que no he salido del mundo «molecular» aunque sí he participado en estudios traslacionales con pacientes. Empecé mis primeros pasos en un grupo de biología molecular de la Universidad de Valencia, siguiendo en uno centrado en la farmacología del sistema nervioso central de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), donde realicé mi tesis doctoral. Actualmente estoy realizando mi actividad investigadora en el grupo de Inmunobiología Hepática e Intestinal de la UMH, donde me estoy centrando en el inmunometabolismo y eje hígado-cerebro. Me considero una persona alegre, inquieta, abierta, amante de la naturaleza, del arte en todas sus formas y presentaciones, y de la ciencia, que para mí también es arte.
2. Hace poco que has cambiado de línea de investigación y ahora estudias el sistema inmunológico. ¿Me puedes hablar un poco de esta nueva línea?
La complejidad del sistema inmunitario es fascinante, y más cuando hablamos de una situación patológica donde muchas veces el propio sistema que tiene ese rol de «protegernos» perpetúa el daño tisular y participa en la cronicidad de la enfermedad.
Es un campo que siempre me había parecido muy interesante, y hace poco más de un año tuve la maravillosa oportunidad de unirme al grupo de Inmunobiología Hepática e Intestinal de la UMH para profundizar en los mecanismos que están implicados en la interconexión entre el hígado y el cerebro cuando hay un proceso de daño hepático avanzado. Más concretamente, me he centrado en estudiar cuál es el papel de unos factores implicados en el metabolismo y crecimiento celular en ese proceso y cómo podemos modular sus receptores farmacológicamente para mejorar la función hepática y las alteraciones cerebrales y cognitivas asociadas a la cirrosis.
Es un tema que une perfectamente mi formación como neurocientífica con el enfoque y los nuevos aprendizajes que estoy adquiriendo en el laboratorio acerca del sistema inmunitario.
3. ¿Qué se siente al cambiar de campo en ciencia? ¿Es como empezar de cero o hay cosas que se mantienen?
Al principio es algo abrumador; sales de tu zona de confort y quieras que no, para nuestro cuerpo, nuestro organismo, es una situación estresante. Tiene su sentido evolutivo, ¿no? Siempre nos vamos a sentir más seguros en un entorno que ya conocemos. Sin embargo, reconozco que salir de la zona de confort tiene su parte positiva: te enfrentas a nuevos retos, nuevas oportunidades y aprendizajes. Creo que es una oportunidad maravillosa para crecer profesionalmente.
En mi caso, al principio parecía que estaba empezando desde cero, pero con el tiempo me di cuenta de que no era así; no del todo. Por supuesto, ahora trabajo con nuevos modelos, nuevas técnicas de laboratorio y todo ello me ha impulsado a aprender cosas nuevas y fascinantes. Pero al mismo tiempo, los aprendizajes que ya traía acerca de las técnicas experimentales, pero también sobre metodología de trabajo, me han sido de mucha ayuda. Son los aspectos relacionados con la investigación los que no varían vayas a donde vayas; todo lo que tenga que ver con la organización, proactividad, con el trabajo en equipo y «a contrarreloj» se tienen que mantener independientemente del campo en el que estés investigando e incluso ir mejorando.
En parte, también está estrechamente relacionado con la forma de ser y de trabajar de cada persona. En mi caso, todo lo que había aprendido previamente en los laboratorios en los que había estado, me ha ayudado mucho a afrontar nuevos retos con un enfoque proactivo.
4. ¿Qué es lo más difícil de tu trabajo que la gente no ve?
Creo que lo más difícil de mi trabajo es la paciencia y el tiempo que requiere cada estudio. Cuando ves unos resultados muy bonitos en un póster o un artículo científico, en ocasiones es difícil imaginar todo lo que hay detrás; horas y horas de trabajo, días laborales interminables para hacer los experimentos, y todo ello con la esperanza de que salga todo bien y que no cometas ningún fallo que haga que todo ese esfuerzo haya sido en vano (al fin y al cabo, somos seres humanos y cometemos errores, evidentemente). Tener paciencia para empezar un experimento y tener que esperar las horas, días o meses que sean necesarios para saber si ha funcionado o no, o si la hipótesis planteada era la correcta. Aunque aquí hay otro factor igual de importante que es la actitud resolutiva.
Cuando, después de mucho esfuerzo, algo no sale como te esperabas, no te puedes rendir; no en la ciencia. Toca parar unos segundos, intentar descubrir el porqué de ese resultado y, por supuesto, repetir el estudio intentando controlar lo que pensabas que podría haber sido el motivo de ese «error».
Al final, es la combinación de esos factores que desde fuera no se suelen ver pero que son muy importantes para el día a día en la ciencia.
5. ¿Alguna vez has pensado en dejar la investigación? (si te apetece compartirlo).
Debo reconocer que sí. Durante la tesis, creo que todos hemos atravesado algún momento así; al final hacer una tesis doctoral implica mucho tiempo, tanto en el día a día como en años, mucha frustración y a veces días/meses interminables, dependiendo de la investigación que estés realizando. Creo que en esa fase es completamente normal; todas las personas con las que he hablado acerca de ello, me lo han confirmado.
En mi caso, hace un par de años tuve otro momento, donde me planteé seriamente dejar la ciencia. En ocasiones es frustrante ver cómo todo el esfuerzo que estás realizando no te está llevando por donde te tendría que llevar; esto puede ser tanto por situaciones impuestas por nuestro entorno como por nosotras mismas. Al fin y al cabo, a nivel profesional, todos tenemos en nuestras mentes el dónde queremos llegar y cuando ves que ese «objetivo» no lo tienes cerca por mucho que te esfuerces, te planteas algunos cambios. Según Einstein, la locura es seguir haciendo lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. De ahí mi planteamiento, de ese momento, de intentar algo diferente.
Sin embargo, hoy en día puedo decir que me alegro de no haber elegido ese camino, porque me habría perdido muchas cosas muchas cosas de lo que realmente me apasiona, que es la ciencia. Me habría perdido la oportunidad de tener respuestas a procesos que me inquietan, de conocer personas y científicos increíbles que me inspiran cada día a superarme a mí misma y que son todos con los que comparto laboratorio actualmente y muchas personas más, y desde luego, me habría perdido la oportunidad de intentar conseguir algo por mí misma y la satisfacción de pedir un proyecto de investigación y que me lo concedan.
No sé qué nos depara el futuro, pero te puedo asegurar que estoy feliz donde estoy. Quiero aprovechar para agradecer a todas las personas que estuvieron a mi lado en ese punto de inflexión y creyeron en mí sin dudar ni un segundo.
6. ¿Qué materias impartes en la universidad y qué es lo que más te gusta de ser profesora?
Estoy centrada en la farmacología, una disciplina que me encanta, e imparto docencia en varios grados de la UMH. Es otra faceta de mi actividad profesional que me apasiona y con la que disfruto muchísimo. Uno de los aspectos más reconfortantes de mi actividad docente es el poder transmitir los conocimientos sobre la farmacología al alumnado. Ese momento en que estás impartiendo la clase y ves en sus caras lo concentrados que están, cómo siguen tu razonamiento y ese brillo de comprensión en sus ojos cuando un mecanismo que no conseguían entender por fin encaja en sus conocimientos, es realmente inspirador. Para mí, los momentos así son los que hacen que disfrute de esta actividad y busque siempre darles la información más actualizada posible, basada en la evidencia científica, que intente hacer las clases lo más dinámicas posible y que realmente me interese por su aprendizaje. Ver cómo se gradúan y se incorporan a la vida laboral, cada uno/a por un camino diferente, cómo triunfan y avanzan, hace que también me sienta muy orgullosa de haber participado y puesto mi granito de arena en su formación como profesionales.
7. ¿Quién eres cuando no estás investigando? ¿Qué te gusta hacer para desconectar?
Realmente, debo reconocer que siempre tengo la cabeza a mil por hora, pensando en mil experimentos que me gustaría hacer, aunque también me obligo a mí misma a desconectar y dedicar tiempo a otras actividades.
En primer lugar, cuando no soy docente ni científica, soy mamá de un niño maravilloso de 13 años que, desde luego, es lo más valioso que tengo. Por otra parte, me gusta hacer un sinfín de actividades diferentes para cuidarme; desde el ejercicio (ya sea gimnasio o salir a correr), hasta el arte donde he ido atravesando distintas fases, empezando con la música (estuve aprendiendo a tocar la guitarra), siguiendo con la escritura que dio como fruto varios poemas que en algún momento me gustaría publicar, hasta el dibujo y la pintura.
En este último, pasé por la etapa del carboncillo y blanco y negro, y ahora me estoy adentrando en el color. También, me gusta hacer actividades al aire libre y disfrutar de la naturaleza y, por supuesto, pasar tiempo con mis personas cercanas. Creo que esto último es muy importante, más en un mundo que cada vez nos empuja más a la conexión digital y la desconexión real.
A todo esto, tengo que añadir que en este momento estoy en un proyecto de emprendimiento científico y dando mis primeros pasos en divulgación científica. Espero poder darte más detalles de todo esto en unos pocos meses 🙂

De izquierda a derecha: Ani Gasparyan, Raquel Ajo y Reyes Roca.
8. Si tu carrera científica fuera una serie, ¿qué serie sería?
Difícil elección jajaja… Creo que depende del momento. En ocasiones vives cosas tan surrealistas que parece que estés en el «1899», viviendo un sueño. Y otras es una lucha a lo The Walking Dead para salir adelante y sobrevivir. Todo eso con algunos matices a lo House (que me encanta) cuando estás buscando una solución para un experimento que no ha salido y no sabes la respuesta, así que toca hacer pruebas; Doctor Who, porque intentas mantener una actitud positiva ante todo, ser proactiva, y aportar en vez de restar, y Friends porque con todo lo que está pasando, siempre tienes personas a tu alrededor que te sacan una sonrisa.
9. Si volvieras atrás, ¿estudiarías Farmacia? ¿Qué le dirías a tu «yo» preuniversitario?
La respuesta es un sí rotundo. No me imagino estudiando otra profesión que no sea la farmacéutica. Tiene todos los componentes que hacen que el mero hecho de estudiar farmacia se convierta en una aventura, con sus momentos difíciles y momentos de satisfacción por haberte convertido en una profesional capaz de dedicarte a un sinfín de actividades profesionales; trabajar en una farmacia comunitaria, en un hospital, en el ejército o para la administración pública, en la industria farmacéutica o incluso emprender con tu propia empresa científico-sanitaria, todo ello gracias a la base que adquieres en la carrera. Las posibilidades son infinitas, y desde luego, desde mi punto de vista, estudiar farmacia te proporciona todas las herramientas que vas a necesitar a lo largo de tu carrera profesional, independientemente del campo profesional en el que te vayas a desenvolver posteriormente.
En cuanto a tu segunda pregunta…reconozco que es algo difícil, porque si tuviera la oportunidad de hablar con mi «yo» preuniversitaria, le diría muchas cosas jajaja (por ejemplo, que invierta en bitcoins). Pero, ahora en serio, pienso que la clave está en confiar en nuestras capacidades. Le diría a mi «yo» preuniversitaria que confíe más en sí misma y en que realmente será capaz de conseguir lo que siempre ha soñado (que es ser científica), que persiga sus sueños y se lance a por lo que quiere, sin miedo ni dudas.
En esta conversación, la Dra. Ani Gasparyan nos ha recordado que la ciencia no es solo resultados, sino también paciencia, adaptación y aprendizaje constante. Su trayectoria refleja cómo el cambio, aunque inicialmente desafiante, puede convertirse en una oportunidad para crecer y seguir avanzando.
Desde aquí, quiero agradecerle su cercanía y el tiempo que ha dedicado a compartir su experiencia en Ajo y Ciencia.
Espero que os haya gustado la entrevista. Muy pronto tendréis la siguiente.
Sigue a Raquel Ajo en redes:
Síguenos en redes: