Los pastos marinos: ¿qué es eso que se me enreda en el pie?

   marzo 1, 2026

El 1 de marzo celebramos el día de los pastos marinos. Estos delicados ecosistemas son claves en la oxigenación del océano; son hábitat para muchas especies, así como forman parte de zona de puesta para los animales marinos.

¿Qué es eso que se me enreda en el pie?

¿Alguna vez te ha pasado que, estando en el mar, bañándote, algo te ha tocado el pie? ¡Qué susto!, (¡y qué asco!). Lo primero que nos dicen: son algas, son inofensivas. Pero el susto ya te lo has llevado. Tranquilicémonos, no te va a comer. No es un pez que va a morderte, pero tampoco es una alga: se trata de plantas. Como lo oyes: plantas marinas, con sus raíces, su tallo, sus hojas y sus frutos. Se llaman fanerógamas marinas.

Estas plantas marinas se adaptaron hace miles de años al agua marina y a vivir bajo ella. Digamos que, después de la evolución de los vegetales de mar a tierra, algunas fanerógamas conquistaron este nicho* libre. Y ahora son imprescindibles para los ecosistemas marinos costeros.

Fanerógamas marinas

Una fanerógama marina es una planta adaptada a las zonas arenosas sumergidas de la costa. Al igual que todas las plantas tiene hojas, que son largas y verdosas; un tallo, el rizoma, que se entierra en la tierra para mayor agarre y evitar que el oleaje las lleve; flores, aunque no son vistosas; frutos y raíces (Fig.1).

Fig.1. Partes de una fanerógama.

Las fanerógamas marinas viven a un máximo de 10 m de profundidad, la llamada zona fótica, donde disponen de luz suficiente para hacer la fotosíntesis. El oleaje mueve el polen de sus flores y actúa de polinizador. En algunas ocasiones, el oleaje es muy fuerte y las arranca, por eso vemos montones de plantas de color verde oscuro varadas en la orilla del mar.

Las largas hojas de las fanerógamas favorecen las corrientes oceánicas, lo que a su vez permite la oxigenación de la zona. Además, son lugares de ovación: animales como mantas rayas o tiburones dejan allí sus huecos. De hecho, la próxima vez que vayas a la playa, mira en las fanerógamas secas de la orilla y seguramente descubras algún huevo de tiburón vacío… o lleno. Atrapan el CO2 y actúan, por tanto, como sumidero, lo que reduce la concentración de gas en la atmósfera y el efecto invernadero y contaminación. Por último, son protectoras de la erosión costera, cuando hay fuertes temporales, pues impiden que la arena se vaya.

Fanerógamas en España

En España, las fanerógamas marinas se extienden por todas las costas, especialmente por la costa canaria y la mediterránea. La más común de todas ellas es Posidonia oceánica (Fig.2). Sin embargo, debido a la contaminación de las aguas costeras y al calentamiento climático están en peligro, de hecho podría decirse que están en peligro de extinción. El 14% de las praderas marinas del mundo están en extinción y según el Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, cada 20 min se desaparece una pradera marina equivalente a un campo de fútbol.

Fig.2. Posidonia oceanica, ilustración por Andrea Albert Fonseca.

Ya puedes imaginar lo que conlleva la desaparición de estas zonas: pérdida de biodiversidad, pérdida de la protección contra la erosión y consecuente pérdida de playas; pérdida de oxígeno y aumento del CO2 atmosférico. Y, por desgracia, en España tenemos uno de los casos más vistosos.

¿Qué ha pasado en el Mar Menor?: un caso de la desaparición de los pastos marinos

Estoy segura de que has oído, leído y visto las más de cien historias, noticias, quejas sobre lo que sucede en el Mar Menor. Y si no, vives bajo una roca así que te pondré al día: el Mar Menor está fatal. Usando términos técnicos, estamos ante un retroceso del ecosistema, es decir, se observa una sustitución de especies más complejas y con nichos más específicos hacia otra más generalistas. Para que nos entendamos: las fanerógamas marinas están siendo remplazadas por <<meras algas>>. Sin desmeritar a las algas.

El problema viene cuando especies, que son muy frágiles y cuyas capacidad de soportar cambios es bastante limitada, tras haber conseguido establecerse en un nicho que les permite crecer, ahora se ven en unas aguas más cálidas, más turbias y con niveles de contaminación cada vez mayores. A ver, hay que salir de la zona de confort pero tampoco tanto. En cambio, las algas verdes, como Caulerpa prolifera (Fig.3), no tiene problema en adaptarse a cualquier cosa, en su currículum, de hecho, pone <<Aptitudes: resiliencia>>. Sin embargo, el alga no tiene las mismas ventajas que la fanerógama: no aporta ese rinconcito de ovación para los animales, no tiene hojas tan largas como para crear corrientes y tampoco tiene raíces que amarren bien la arena y eviten la erosión.

Fig.3. El alga verde Caulerpa prolifera.

El problema es que lo que está causando este retroceso es, en realidad, un conjunto de hechos que se remonta al siglo XIX, cuando empieza una revolución agrícola en Murcia y las minas comienzan a funcionar. En ese momento se emplean los barrancos para eliminar desechos, y los barrancos llegan a parar al Mar Menor. Además, en los años 1960 hubo un boom turístico y la Manga del Mar Menor se convirtió en una zona de edificios y, consecuentemente, en desagües que van a parar, otra vez, al Mar Menor.

Algo bueno es que ya somos conscientes del problema y espero que este artículo te haya hecho reflexionar un poquito sobre la importancia de estas plantas marinas (al menos no las vuelvas a confundir con algas, por favor).

¿Qué haces tú para cuidar nuestras praderas? Cuéntanos en los comentarios tus ideas.


*nicho ecológico: papel que cumple una especie en un ecosistema. Son las relaciones que conforma con otras especies y dentro de la misma, dónde habita y qué aporta.

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